El amor no es el tiempo que le dediques en tus pensamientos a una persona, sino que es un sentimiento que comparten dos personas por igual. Y nos aferramos a ser masoquistas con nosotros mismos sin darnos cuenta que eso no nos lleva a ningún lugar. Tal pareciera que nos gusta tropezar una y otra vez por igual.
Nadie sabe con exactitud qué es lo que quiere hasta que lo tiene y se da cuenta que no era lo que buscaba o en todo caso, todo lo contrario. Cuesta mucho trabajo comprender que para encontrar al amor de nuestra vida debemos pasar por varios fracasos amorosos. Sin embargo esto te va enriqueciendo para que cuando el verdadero amor llegue, estemos preparados para saber disfrutar de éste en su totalidad.
El amor es tan placentero y dichoso que cuando creemos encontrarlo nos despreocupamos por varias cosas en nuestras vidas. Por eso mismo es complicado encontrar el justo medio que nos ayudará a mantener nuestra vida en equilibrio. Pues de esta manera podremos dar el paso firme del amor en nuestra vida.
Ya he estado en el invierno de mi vida y solamente los hombres que he conocido a lo largo de la carretera han sido mi verano. Por la noche me quedo dormida con visiones de mí misma bailando, riendo y llorando con ellos.
Tres años en la línea de estar en una gira mundial interminable y mis recuerdos de ellos fueron las únicas cosas que me sostuvieron, y mis únicos momentos felices reales. Yo era un cantante, no muy popular, que una vez tuvo sueños de convertirse en un poeta hermoso, pero en una serie de eventos desafortunados, vio sus sueños truncados y divididos como un millón de estrellas en el cielo de la noche; sueños que de deseado una y otra vez, pero siempre rotos. Pero realmente no me importó porque yo sabía que se necesita conseguir todo lo que siempre se quiere y luego perderlo para saber cuál es la verdadera libertad.
Cuando la gente que conocía se enteró de lo que había estado haciendo, cómo había vivido me preguntó por qué. Pero no sirve de nada hablar con la gente que tiene un hogar, no tienen idea de lo que se siente a buscar seguridad en otra gente, en un hogar en el cual poder sentirse segura.
Siempre he sido una chica poco común, mi madre me dijo que tenía un alma camaleón. Sin brújula moral que apunta hacia el norte, sin personalidad fija. Sólo una indecisión interior que era tan ancha y tan vacilante como el océano. Y si te dijera que no tenía intención de que se convierta de esta manera, estaría mintiendo porque yo había nacido para ser otra mujer. Yo no pertenecía a nadie, era de todos. No tenía nada, quería todo con un fuego de cada experiencia y una obsesión por la libertad que me aterrorizó hasta el punto de que ni siquiera podía hablar y me empujó a un nómada punto de locura que tanto deslumbró y me mareaba.
Todas las noches rezaba por encontrar a mi gente y al final lo hice, en la carretera abierta. Nosotros no teníamos nada que perder, nada que ganar, nada que desear más que hacer nuestra vida una obra de arte.
Vive rápido. Muere joven. Sé salvaje. Y diviértete.
Creo en el país de América que solía ser. Creo en la persona que quiero ser. Creo en la libertad de la carretera. Y mi lema es el mismo de siempre: “Creo en la bondad de los extraños. Y cuando estoy en guerra conmigo misma, viajo. Yo sólo viajo”
¿Quién eres tú? ¿Has estado en contacto con todos tus fantasías más oscuras? ¿Has creado una vida para ti donde eres libre para experimentar? Yo sí.
Estoy jodidamente loca…
…Pero soy libre.